viernes, 12 de septiembre de 2008

ARTESANIA E IDENTIDAD






No hay que ser experto en artesanía para darse cuenta de nuestro destino en lo que se refiere a nuestra identidad. Tampoco necesitamos del auxilio de técnicos o especialistas sociales para observar como van desapareciendo nuestras tradiciones y costumbres. Mientras esto sucede, los burócratas del área pasan el tiempo ideando propuestas y proyectos, que en el argot popular se denominan “bulto”. Lo último que debe perder un país es su identidad. Es decir, “ese ente que involucra el entorno, la historia y la voluntad. No es una característica dada, si no que es potenciar a desarrollar y está referida a modo de existencia”. Usted puede tener el concepto que quiera sobre el tema. Es más, me atrevo a decir que es pensamiento obligado de muchos soñadores que nunca aterrizan. ¿Por qué la ausencia de una política de rescate de nuestra identidad? Si usted camina por el Conde Peatonal se dará cuenta que no les estoy mintiendo. La mezcla de culturas baña la vía de “cabo arabo”. Allí existe de todo menos identidad. Desde los lienzos paisajistas hasta los detalles más curiosos son extranjeros. La ciudad colonial está repleta de mercaderías que en nada representa nuestra identidad. Nada nos define. Reitero que cuando hablo de identidad me refiero a la misma “como una cualidad del ser para sí, solo válido para las personas y los grupos” y además para los países. Sin una representación cultural, no somos nadie. Pero esto no les importa a quienes están llamados a crear y difundir nuestros valores. Más del 80% de nuestra “artesanía” es extranjera. Los artesanos dominicanos pasan el tiempo “tragando aire” debido a que lo que debiera su plaza natural, se ha convertido en un espacio para la venta de piezas procedentes de diversas latitudes. Y ante esta escena nadie se ruboriza. Nos comportamos como si nada pasara. Tanto dominicanos “ausentes” como extranjeros se sienten confundidos cuando visitan la zona colonial. He oído a muchos comentar su extrañeza de no poder adquirir un lienzo criollo o una simple pieza de artesanía con un auténtico sello dominicano. ¿Por qué de tanta incoherencia?. Hablamos de identidad y nos olvidamos de nuestros artesanos, motivos tainos. Nuestros dulces, mabíes, frutas, paisajes y tradiciones van desapareciendo para convertirse en cosas del recuerdo. Pero irreversiblemente, así como hay virtudes que se ausentan pero regresan, la identidad no es así, es como la confianza que no gusta del titubeo y es de poco andar, pero cuando sale a caminar se ausenta de sus verdugos y no regresa jamás.