martes, 5 de julio de 2011

ARTESANIA Y CLASE SOCIAL

En el principio todo era armonía. No había diferencia social, por cuanto toda actividad humana se desarrollaba en torno a un ambiente de igualdad, como especie de una comunidad primitiva. En síntesis, no existía la propiedad privada, por lo que a nadie se le ocurría hacerse de las pertenencias de los demás. Había un respeto absoluto y forma de vivir muy diferente. No solamente aquellos pobladores compartían de forma equitativa aquellos favores que ofrecían los medios materiales para la subsistencia, como el comer y vestir, sino que también se deleitaban a plenitud de la recreación del espíritu a través del disfrute de las bellas artes. La música, el teatro, la danza, la literatura, la arquitectura y la escultura, formaban parte de aquel esquema de igualdad y fraternidad. Pero no todo siguió siendo así. Esa apacible y humana forma de vida fue interrumpida por el afán de lucro de una parte de la sociedad que se fue adueñando poco a poco de los bienes de la comunidad. En lo adelante fue creciendo una clase dominante conocida como burguesía y que luego sirvió de sostén para el surgimiento del sistema capitalista de entonces o de explotación del hombre por el hombre. Mi objetivo no es dar lecciones de historia ni de sociología. Si así fuere, parecería nadando en aguas poco profundas y con erizos. Son chispas, reflejos y pinceladas de un propósito del que no puedo soslayar ni ignorar. Es más, ni uno de los acontecimientos sociales se da por casualidad. Siempre existe una causa. Ahora, como fenómeno al fin, siempre todo dependerá de la precisión y calidad del detonante que haga estallar la carga. Todo es cuestión de tiempo. La burguesía no solamente se adueña de la mano de obra. Posee a plenitud los medios de producción y necesita quien le haga capital. Quien le produzca dinero. ¿Para qué quiere un rico dinero? ¡Para hacer más dinero! ¿Para qué quiere más dinero? ¡Para hacer más capital! En ese círculo vicioso de más dinero y más capital y viceversa esta la clave de la plusvalía simple: Hay que amasar más riqueza cada día porque a esa medida el tamaño del capital es quien impone las reglas de juego y da poder de acción sobre los medios culturales y materiales de una región o país. Donde quiero llevarte, caro lector, es a lo siguiente: ¿Qué ha hecho con la música? La ha dividido. ¿Qué ha hecho con la literatura? La ha diezmado. ¿Qué ha hecho con la arquitectura? La ha exclusivizado. ¿Qué ha hecho con la danza? Ni se menciona. ¿Qué ha hecho con la artesanía? ¡La ha degradado!